¿Es mejor ducharse por la mañana o por la noche?

Todos tenemos nuestros rituales cotidianos que nos ayudan a completar con eficacia esas tareas que tenemos que cumplir cada día, y una vez que los instauramos, nos resistimos a cambiarlos.

Yo lo he hecho últimamente: he cambiado mi hora de la ducha, y he pasado de ducharme por las mañanas, nada más levantarme, a ducharme por las noches, poco antes de acostarme. Y ha sido una experiencia interesante. Esto es lo que he aprendido.

1. Damos por sentadas las duchas mañaneras

En el momento en que decidí ducharme una noche y así no tendría que ducharme por la mañana nada más levantarme, me sentí una revolucionaria. ¡Qué rebelde! En mi cabeza, las duchas por la mañana eran lo suyo, lo normal, lo único. Pero, ¡qué narices! ¡Desafiemos las reglas!

2. Cuesta vencer el cansancio…

Según mi experiencia hay dos tipos de personas: las que les cuesta despertarse por las mañanas y luego por la noche están muy espabiladas, y las que les ocurre todo lo contrario. Yo soy de las segundas y normalmente a las 11 de la noche soy un zombi. En esos momentos, meterse en la ducha requiere mucha voluntad, porque del cansancio solo quieres meterte en la cama y lo demás ya vendrá mañana.

3. ..pero merece la pena

Una vez bajo la ducha, el esfuerzo merece la pena. Quitarse el sudor, la guarrería y el cansancio con ducha calentita antes de sentarse a ver una peli en el sofá o meterse directamente en la cama es una experiencia casi religiosa, como cantaba Enrique Iglesias antes de molar.

4. Ojo si pretendes hacer algo después

Hablamos de sentarse en el sofá a ver una película… Algo que no he conseguido todavía. Entre el cansancio y la relajación que me aporta la ducha, ni mi cuerpo ni mi cerebro están por la labor de mantenerse despiertos cuando además se encuentran sentados (vale, más bien repanchingados) en una superficie cómoda y mullida. Mi récord hasta ahora han sido 45 minutos antes de quedarme dormida.

5. Ducha, pijama y sábanas limpias

No hay nada mejor en esta vida que la combinación de una ducha, un pijama limpio y estrenar sábanas recién puestas. Deja de buscarlo, porque no existe, créeme.

6. Por la mañana puedes dormir un poquito más

Ah, sí, sí que lo hay: poder darle 10 o 15 minutos más al despertador por las mañanas porque ya no tienes que ducharte. Si tienes el pelo largo y lavártelo te lleva un rato, puedes estirar el sueño incluso más tiempo. ¿No es maravilloso?

7. También tiene sus inconvenientes

Un problema que no he conseguido terminar de apañar es precisamente el del pelo. Yo tengo el pelo largo y necesito un rato para lavarlo y, sobre todo, secarlo, ya que en invierno sobre todo salir a la calle o dormir con el pelo mojado es el equivalente de un resfriado seguro.

Esto me obligaba a madrugar más por las mañanas, pero con las duchas de por la noche me obliga a pasar un rato con el secador antes de acostarme, eliminando en parte el efecto relajante conseguido previamente. Como digo, aun no lo tengo resuelto. Se aceptan sugerencias.

8. ¿Y si sudas por las noches?

Probablemente esta nueva rutina no sea igual de apropiada durante todo el año: en verano, cuando el calor aprieta y las noches se pasan hecho una sopa, la ducha de por las mañanas quizá ya no sea opcional si no quieres ir todo el día con la sensación de seguir con el sudor y las sábanas pegadas. Disfrutaré el nuevo ritual mientras pueda.

9. El efecto despertar de la ducha

Alguien me ha preguntado si no echo de menos el efecto espabilador de una ducha por la mañana. La verdad es que no, pero probablemente eso tenga que ver con que ya amanezco bastante espabilada y con lavarme la cara y un buen desayuno tengo suficiente. Si no fuese así, quizá sí que lo echaría de menos.

En conclusión: ¿cómo no lo había probado antes?

No voy a decir que ducharme por las noches me haya cambiado la vida, pero sí me ha hecho estas últimas semanas mucho más agradables: me relaja antes de dormir y me deja dormir más por las mañanas. Mi único consejo es que lo pruebes unos días, aunque solo sea por darle un poquito de rebeldía a tu vida. Según mi experiencia, no te arrepentirás.

Fuente: vitonica