La decisión de Víctor Valdés: Se escapa hacia una vida diferente

Una lesión grave le hizo dar un giro drástico a su carrera. "Cuando se apague la luz, espero que no me encuentren", había avisado en el 2015

Desde aquella rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha que lo privó de seguir brillando como arquero del Barcelona en 2014, la vida de Víctor Valdés tuvo un giro drástico y se fue alejando paulatinamente del foco de la fama.

Aunque afectó enormemente el desarrollo de su carrera, aquel partido ante el Celta de Vigo le cambió la vida. “La lesión de rodilla me hizo volver a sentir lo que es la vida fuera de ser futbolista. Y la vida del fútbol es una vida irreal”, afirmó en una entrevista.

El arquero viajó a Alemania para llevar a cabo su extensa recuperación y fue allí donde pudo “volver a la vida real”.

“Gracias a la actitud de la gente de Augsburgo yo pasaba desapercibido en el tren y en la calle, algo impensado en Barcelona. Y doy gracias a Dios que volví a tocar monedas después de tantos años. Ahora recuerdo esos tres meses. Vengo de comprar el boleto de tren, con mis muletas y mi música. Y sólo”, valoró.

Por eso no sorprendió su bajo perfil en los últimos años. Luego de su recuperación, pasó por varios clubes: Manchester United (Inglaterra), Standard Lieja (Bélgica) y Middlesbrough (Inglaterra). Pero nunca volvió a ser aquella estrella de la era de Pep Guardiola.

Ya retirado del fútbol y con 35 años, el español le puso punto final a la historia y tomó la decisión de desaparecer de las redes sociales. “No me gusta la fama. Espero que cuando se apague la luz, no me encuentren”, había avisado en una entrevista en el 2015.

Y cumplió. El 1° de enero compartió un mensaje con sus seguidores y desapareció. “Gracias por todo”, escribió. Y así se fue, sin dejar rastros.

En el primer día de este 2018, dio un paso más en ese camino. Cerró su cuenta de Twitter, que tenía más de 5 millones de seguidores, y borró el contenido del Instagram. Sin grandes luces, tal como fue su deseo, puso el punto final a un capítulo de su vida. Un intento para nada despreciable para encontrar la verdadera felicidad.

Con información de El País / Redacción de Andreina Contreras