El consumo de bebidas energéticas puede aumentar el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares, según los resultados previos de un estudio publicado esta semana en la página web de la Asociación Estadounidense del Corazón.

Según el estudio, realizado por un equipo de investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston, las bebidas energéticas comprimen los vasos sanguíneos, restringiendo así el flujo de sangre a los órganos vitales.

En la investigación se realizó el ultrasonido del endotelio –un tejido que cubre la zona interna de los vasos sanguíneos– de 44 estudiantes “sanos” y no fumadores. Este análisis se realizó antes de que los participantes tomaran una bebida energética de 0,7 litros y 90 minutos después de haberlo hecho.

Los resultados mostraron que el diámetro interno de los vasos sanguíneos, en promedio, se había reducido a casi la mitad tras la ingesta, lo que sugiere un deterioro agudo en la función vascular. Los autores de la investigación consideran que ese efecto negativo en el endotelio puede estar relacionado con la combinación de ingredientes que contiene una bebida energética, como la cafeína, la taurina y el azúcar, entre otros.