Asma inducida por el ejercicio: la posible consecuencia de entrenar a alta intensidad

El asma inducida por el ejercicio (EIA, según sus siglas en inglés) es una afección de gran alcance en el deporte de alto rendimiento. Así lo indica un reciente estudio elaborado por la Universidad de Kent y el Royal Brompton Hospital de Londres, que reveló que la padecen el 28% de los futbolistas profesionales de equipos prestigiosos de Inglaterra, es decir, casi tres de cada 10 jugadores.

Presentada ante la Sociedad Torácica Británica, la investigación abarcó a 97 futbolistas –de dos clubes de la Liga Premier, uno de la Championship (segunda división) y uno de la League One (tercera categoría)–, que fueron sometidos a pruebas médicas durante la pretemporada.

Entre los sujetos analizados, 27 tuvieron problemas para respirar, a pesar de que una decena de este grupo afirmó no tener antecedentes de la enfermedad ni historial de problemas respiratorios.

El EIA es una inflamación y un estrechamiento temporal de las vías respiratorias, que surge como efecto ocasional de una actividad vigorosa o prolongada. Es una enfermedad posible incluso para quienes no sufren de asma crónica. Los síntomas pueden ser tos, sibilancias, una sensación de opresión en el pecho, fatiga inusual o falta de aliento.

Una de las razones es que, al ejercitarse, se tiende a respirar a través de la boca, lo que significa que inhalan aire más frío y más seco. Durante la respiración normal, el aire que se respira primero se calienta y se humedece a través de los conductos nasales. Las franjas de músculos alrededor de las vías respiratorias son sensibles a estos cambios de temperatura y de humedad del aire que se inhala y reaccionan contrayéndose (o mediante espasmos), lo que estrecha las vías respiratorias.

Otros factores que pueden influir son la presencia de pólenes y contaminantes en el aire, y las infecciones de las vías respiratorias superiores o altas.

Según un informe de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), en la mayoría de las ocasiones, estos signos empiezan poco después de finalizar el ejercicio (de 5 a 10 minutos después de haber parado), aunque en algunas personas pueden manifestarse después de iniciar la actividad (de cinco a 20 minutos después de empezar).

“Los futbolistas que tienen dificultad para respirar o que tosen mucho después del entrenamiento no están lo suficientemente en forma”, dice Anna Jackson, profesora de la Universidad de Kent y líder de la investigación. “Los clubes no pueden esperar a que los jugadores informen sobre los síntomas, ya que no siempre son tan obvios y muchas veces se considera que son producto de la falta de forma”, agregó John Dickinson, colega de la escuela de ciencia del deporte y ejercicio de la misma institución.

Además de recalcar que la investigación es la mayor entre deportistas de élite, los expertos subrayaron la importancia de seguir programas que evalúen la salud pulmonar y que permitan identificar a tiempo problemas en vías respiratorias para tratarlos adecuada y oportunamente. También incluso para otro tipo de actividad física, ya que la situación puede repetirse cuando se trata de entrenamientos de elevada intensidad.

La doctora Lisa Davies, médica consultora en vías respiratorias y presidenta del consejo de administración de la Sociedad Torácica Británica, dijo en relación a esto último: “En algunas actividades deportivas, donde los pulmones trabajan duro y son propensos a estar frecuentemente expuestos a diferentes y exigentes condiciones externas e internas, tiene sentido que sean sometidos a chequeos médicos con regularidad”.

Algunas recomendaciones de NIH

En ambientes con aire frío o seco, respirar por la nariz y usar bufanda o máscara sobre la boca.

No hacer ejercicio en sitios donde el aire esté contaminado, o cerca de campos o lugares donde se haya cortado el césped recientemente.

Hacer una entrada en calor antes de ejercitarse, caminando o realizando la actividad de manera lenta.

Regresar a la calma progresivamente (caminar o bajar el ritmo de la actividad) y refrescarse.

La natación es un buen deporte para las personas con EIA. El aire caliente y húmedo ayuda a controlar los síntomas del asma.

El fútbol americano, el béisbol y otros deportes que tienen períodos de actividad menos intensa tienen menos probabilidad de desencadenar síntomas de asma.

Con respecto al uso de los medicamentos para el EIA, tomar las medicinas inhaladas de acción corta o de alivio rápido antes de hacer ejercicio (de 10 a 15 minutos antes del ejercicio). Estas pueden ayudar hasta por cuatro horas.

Por su parte, las medicinas inhaladas de acción prolongada pueden ayudar hasta por 12 horas. Usarlas por lo menos 30 minutos antes del ejercicio.