El Parlamento de la región de Cataluña eligió hoy como nuevo presidente al independentista Joaquim Torra, por lo que termina un período de casi siete meses sin Gobierno, pero no se vislumbra que este acuerdo ponga fin al problema suscitado por los secesionistas catalanes.

El 27 de octubre pasado la Cámara autonómica aprobó una ilegal declaración unilateral de independencia que llevó al Ejecutivo español que preside Mariano Rajoy (con el aval previo del Senado ) destituir al Gabinete regional, asumir sus competencias y convocar nuevos comicios.

El 21 de diciembre el partido liberal Ciudadanos ganó las elecciones, pero la suma de las fuerzas independentistas tiene mayoría en el “Parlament”, aunque en voto popular está en torno al 47 por ciento.

El anterior presidente catalán y principal impulsor de la declaración de independencia, Carles Puigdemont, huyó a Bruselas a finales de octubre, junto a otros integrantes de su gabinete y ahora espera en Alemania, donde fue detenido hace algunas semanas, a que se resuelva la petición de extradición por parte de la Justicia española.

Rebelión y malversación de fondos son los delitos por los que España reclama a Puigdemont, así como a otros exgobernantes fugados, los mismos por los que están en prisión provisional varios antiguos consejeros del Ejecutivo autonómico y activistas del proceso secesionista.

Las actuaciones judiciales han marcado la política catalana en estos meses, en especial por la insistencia de los independentistas en proponer como candidatos a personas procesadas, como ha sido con Puigdemont, Jordi Sánchez y Jordi Turull.

Joaquim Torra ha sido el cuarto intento y, dado que carece de causas pendientes con la Justicia, ha podido ser investido jefe del Gobierno de una rica región de 7,5 millones de habitantes.

Sin embargo, sus anuncios durante el debate auguran que se mantendrá la inestabilidad. Y es que Torra quiere recuperar todas las normas aprobadas por el Parlamento regional en favor del proceso soberanista y que han sido rechazadas por ilegales por los tribunales españoles.

El afán de ruptura con el Estado también se aprecia en gestos como el del presidente de la Cámara autonómica, Roger Torrent (ERC, izquierda republicana), quien ha anunciado que no acudirá a ver al rey Felipe VI para informarle en persona de la elección de Torra.

La incertidumbre también la alimenta el hecho de que Torra ha sido elegido por mayoría simple y gracias a la abstención del partido antisistema y anticapitalista CUP que, sin embargo, desde hoy hará oposición al nuevo gabinete, que consideran conservador.

Por eso el nuevo Gobierno autonómico nace como provisional y el propio Torra lo ha admitido, a la vez que dice que será interino hasta el regreso de Puigdemont, aunque con el objetivo de trabajar en favor de una república catalana.

La perspectiva de nuevas elecciones dentro de unos meses está sobre la mesa e incluso ha sido sugerida desde Berlín por Puigdemont.

Todo ello a la espera de las resoluciones judiciales, del proceso contra los secesionistas encarcelados en España y de la suerte que corran los fugados y las demandas de extradición planteadas por el Supremo.

Y el panorama dependerá también de las encuestas, de cómo esos procesos judiciales y la acción del nuevo Gabinete catalán influyen en el ánimo de los ciudadanos ante la perspectiva de ir de nuevo a las urnas.

Mientras tanto, la política en España está pendiente del creciente duelo entre el gobernante PP y los liberales de Ciudadanos por el liderazgo electoral del centro derecha y en el que la actitud de ambos sobre el contencioso catalán tiene relevancia.

Fuente: Externa