Error número 1: Tensar el cuello. Es posible que estés concentrando todo el esfuerzo del ejercicio en el cuello y tires de él hacia adelante y hacia arriba, olvidando lo verdaderamente fundamental: el trabajo del abdomen. La distancia correcta entre la barbilla y el pecho debe ser aproximadamente como un puño.

Error número 2: Empujar la cabeza con las manos. Si sitúas los brazos para sostener tu cabeza, procura que no sean éstos los que ejerzan la fuerza. El que debe trabajar es tu abdomen. Las manos deberían servirte precisamente para descansar la cabeza y rebajar la tensión en el cuello.

Error número 3: Elevar el tronco por completo. Se necesita mucha técnica para subir del todo sin sobrecargar la zona lumbar. Basta con que la parte superior de la espalda se separe del suelo.

Error número 4: Despreocuparse de la respiración. No se trata de hacer el máximo número de abdominales en menos tiempo. Es necesario ser consciente de la respiración y coordinarla con el movimiento. Deberás soltar el aire al elevarte, de modo que la tripa se deshinche, y cogerlo mientras tu espalda regresa al suelo.

Error número 5: Te pasas haciendo abdominales. Del mismo modo que no necesitas 100 repeticiones de un ejercicio de bíceps, el abdomen es un músculo más. Ni tienes que dedicarle una hora al día, ni necesitas series infinitas, ni mucho menos practicar el mismo ejercicio cada día. De hecho, es más efectivo que te concentres en el abdomen mientras realizas el resto de ejercicios.