Los científicos han declarado en la investigación, realizada en roedores, que los machos alimentados con tomate durante 35 semanas tenían un 50% menos de riesgo de padecer melanoma.

Los resultados se compararon con los roedores que no habían recibido esta dieta y se pudo afirmar que, gracias a los compuestos de pigmentación que dan a los tomates su color, puede ayudar a proteger la piel contra los rayos UVA.

La investigación demostró, también, que no actuaría de la misma manera en las mujeres, puesto que en los ratones hembra no se encontraron diferencias.

En estudios realizados directamente con personas se pudo establecer que comer pasta con tomate amortiguaba las quemaduras solares y nos protegía contra los rayos gracias a los carotenoides que permanecen en la piel después de comer.