A partir del cuarto o quinto mes del embarazo, el bebé ya oye muchos sonidos que pasan en el exterior del vientre de su madre. La voz de su mamá, de su papá, canciones, ruidos de la calle, etc., por esto es muy importante, durante esta etapa, no exponer al bebé a sonidos fuertes y excesivos.  Es aconsejable ponerle diferentes tipos de música y hablarle siempre para que cuando nazca él pueda reconocer y relacionar la voz que escuchaba con la cara de sus padres.

Una vez que nace el bebé, es muy importante que sigamos estimulando su audición y oídos. Se recomienda hablarle frente a frente e a la misma altura que él, utilizando diferentes tonos de voz, moviendo bien la boca y haciéndole muecas. Juegos de imitación como sacar y mover la lengua de un lado a otro de la boca o tirarle  besitos con ruidos, favorece al oído y al lenguaje del bebé, aparte de que crea un vínculo de comunicación entre sus padres y él. El bebé identificará los movimientos de tu cara y boca con los sonidos que se producen. La voz de sus papás es uno de los sonidos más estimulantes para el bebé.

Todos los sonidos que pasan alrededor del bebé, son estímulos para su oído. A mi hija, por ejemplo, le encantaba los sonidos de las hojas de los árboles, de los cantos de los pájaros… Sus ojitos empezaban a moverse sin parar. Por otro lado, los ruidos que hacíamos con los cacharros de la cocina o los de la ambulancia, o incluso los de los truenos, no les gustaba nada. Se ponía nerviosa e incómoda. ¿Cuál es el sonido preferido de tus hijos?