Elizabeth Holmes, fundadora de la empresa de análisis de sangre Theranos, pertenece a una casta extraña, más aún que el unicornio de Silicon Valley que creó: es una multimillonaria hecha a pulso. Forbes, la publicación que cataloga la riqueza, había puesto a Holmes en el primer puesto de su lista de mujeres multimillonarias forjadas por su propio esfuerzo.

Y ahora ¿en cuánto estima su riqueza la revista? Pasó de 4500 millones de dólares a cero.

Esa situación tan extraña (la de una mujer joven que creó una empresa que se valoraba en 9000 millones) cautivó a los medios. Conquistó las portadas de varias revistas, entre ellas la de T, la revista de estilo de The New York Times. Theranos, decía, revolucionaría la industria de los laboratorios al ofrecer análisis de sangre a partir de un pinchazo en el dedo. Y mucho más barato que los estudios tradicionales.

Pero el año pasado, Theranos se convirtió en objeto de una serie de artículos incisivos del Wall Street Journal y de mayor escrutinio por parte de varias agencias reguladoras.

Ahora, los medios están hipnotizados por la caída de Holmes. Para ser honestos, la mitad de los 9000 millones en los que se valoraba Theranos y que se contaban como activos de Holmes, no eran más que una estimación basada en la interpretación más optimista de los inversionistas. Teniendo en cuenta toda la controversia y falta de certeza alrededor de la tecnología que utilizaba, secreta, Forbes ya calcula que la empresa vale 800 millones. Aunque Holmes aún es propietaria de al menos la mitad de la empresa, parte de ese dinero podría estar relacionado con inversionistas externos.

Pero como un artículo publicado en Forbes reconoce, nadie sabe a ciencia cierta qué esta pasando. Theranos no ha permitido que nadie ensaye su producto. Holmes, de 32 años, quien ha dicho en repetidas ocasiones que revelará todo lo relacionado a su empresa, ahora tendrá que presentar alguna información en la junta anual de la AACC, antes conocida como la Asociación de Química Clínica de Estados Unidos, en agosto. Incluso cuando eso pase, puede que no sea posible estimar de manera más acertada el valor de la empresa.

Theranos no ha querido ofrecer más información sobre la cuestión. Solo cuestionó el análisis.

“Como empresa privada, no quisimos compartir cierta información con Forbes”, dijo Brooke Buchanan, una portavoz de la empresa por correo electrónico. “Como resultado, su artículo se basa en especulaciones y publicaciones en los medios”.