Mucho se habla de cómo el consumo excesivo de azúcar repercute en la salud y en la aparición de enfermedades como la diabetes. Pero resulta que el alto consumo de azúcar también repercute en la piel destrozando el colágeno debido a un proceso llamado glicación. Esto provoca la aparición de flacidez y arrugas en la piel.

Uno de los efectos secundarios más desconocidos del azúcar es que destroza la piel por dentro, con consecuencias visibles por fuera y son esas arrugas que van saliendo en la piel. Es como si ese azúcar se pegara a las proteínas, que dejan de ser flexibles y resistentes y se hacen duras y, por tanto, rígidas y quebradizas.

Entre los helados, el pan, los pasteles, refrescos, zumos, batidos, salsas, platos preparados, embutidos, llegan cargaditos de cantidades ingentes de azúcar que confirma el alto consumo de azúcar diario.

La recomendación

Reducir el azúcar de la dieta no es solo bueno para la piel, es positivo absolutamente para todo.

Para reducir el riesgo de sufrir diabetes, sobrepeso, problemas cardiovasculares, caries, colesterol alto y varios problemas más, y ninguno apetecible.

No a las comidas procesadas, sí a los alimentos frescos, y viviremos mejor, más tiempo y lo mejor con menos arrugas.