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Enfrentando la crisis del COVID-19 en la República Dominicana

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Este análisis, que busca abordar los efectos del coronavirus, en el país, más allá del contagio, fue elaborado con la colaboración del Doctor Gustavo A. Güílamo-Hirujo, asesor en Gestión de Riesgo en Salud y talento de los programas de salud, Asegure su salud y Salud y Seguridad Social del Grupo Tendencias.

En la actualidad, existen 11 casos confirmados de la enfermedad en territorio dominicano y la Organización Mundial de la Salud declaró el pasado 11/3/20, el coronavirus como pandemia.

La semana anterior a las elecciones, la crisis por la infección del coronavirus (COVID-19) dominó el escenario mundial y, en ese mismo escenario, la República Dominicana se movió entre la ansiedad de la infección y la duda de que cualquier medida que se tomara tuviera una connotación electoral. La población no confiaba en ninguna medida que anunciara el gobierno del país, pues la consideraba una decisión para promover la abstención electoral. Llamar a una posposición de las elecciones no estaba en ninguno de los escenarios posibles, ni para el gobierno ni para los partidos de oposición.

Si el virus se propagaba no era de importancia para los políticos en contienda.

Tenemos dos escenarios en la República Dominicana en cuanto al COVID-19, el primero es que los primeros casos no tenían forma de ser locales, pues el virus no se originó aquí lo que los hace importados; el segundo es que, una vez el virus entra al país comienzan los casos de transmisión comunitaria.

Esos últimos ya comenzaron y los números los veremos de esta semana en adelante, y así debe ser.

Aunque las evidencias científicas apuntan a que el 80% de la población tendrá síntomas mínimos de una virosis o ningún síntoma; que del resto una parte necesitará atención médica y un pequeño por ciento irá a una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), al ser un virus nuevo para el cual la población no tiene anticuerpos, ese por ciento puede representar el colapso de nuestro sistema sanitario que no cuenta con los recursos suficientes para atenciones de pacientes críticos.

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Doctor Gustavo A. Güílamo-Hirujo

En nuestro programa Salud y Seguridad Social del pasado día 26 de febrero discutimos ampliamente del “Riesgo país por la crisis mundial del COVID-19 más allá del contagio”.

En él explique, punto por punto lo que pasaría en el país con el cierre de China y luego la prohibición de vuelos y cancelaciones de reservaciones hoteleras. Cómo nuestra economía se desplomaría con el cierre de los hoteles y la desaparición del círculo virtuoso que esa industria representa para esta; además de la caída de las remesas por las restricciones laborales en los Estados Unidos, Italia y España, afectándose las dos principales fuentes de ingresos de la nación.

Ese día sugerí que, todos los aspirantes presidenciales deberían estar hablando a una voz de la necesidad de una estrategia común, como nación, para hacer frente a lo que nos enfrentamos hoy.

En este contexto muchos amigos me han preguntado ¿Qué esperamos para cerrar el país y declarar un aislamiento y cuarentena general? Algunos de ellos podrían influir en la toma de dicha decisión.

Pasada las elecciones del domingo 15 de marzo y en medio de las medidas restrictivas y de cierres anunciadas por diversos países, el gobierno se apresta a tomar esa decisión en el Consejo de Gobierno Ampliado la tarde del lunes 16 de marzo. Y, a pesar de que, epidemiológicamente lo correcto es cerrar nuestras fronteras, el Gobierno dominicano debe tomar una serie de medidas que protejan a las personas, a las empresas y la economía de la Nación antes de abocarse a dicha medida.

Turismo y economía dominicana 

La primera de ellas es la de sentarse con el sector financiero y preguntarles cuál es el sacrificio que están dispuestos a hacer de cara a esta crisis. La nación no necesita que nadie se lucre financieramente de la situación. Se hace imprescindible que a las empresas, sobre todo Mipymes, se les garantice cero penalidad por atrasos en pagos de préstamos, más aún, facilidades de crédito blando para levantar nuevamente sus empresas.

Nuestra industria hotelera debe ser protegida ya que ellos deberán tener las facilidades para poder cumplir con un nivel mínimo de los beneficios de los empleados. De ahí se desprende que debemos planificar qué hacer con los alimentos que se venden a la industria y cómo soportar los servicios que le brindan cientos de medianas y pequeñas empresas.

Todas estas empresas deben garantizar el pago de los salarios de las personas que deban cesar dada las bajas en sus negocios. De hecho, debemos garantizar que todos mantienen la cobertura de sus seguros médicos.

El gobierno debe producir un plan que garantice que la gente va a poder pagar sus rentas o préstamos hipotecarios, automovilísticos o personales; pagar o recibir alimentos para sus familias.

Esa carga puede disminuirse si el gobierno garantiza que adquirirá todos los alimentos que irían a los hoteles del país, que ahora se encuentran vacíos, y distribuirlos a las familias realmente necesitadas a través de los comedores económicos y, para eso, conoce con precisión quirúrgica robótica donde está ubicado cada dominicano en el territorio nacional ya que tiene la capacidad electoral de alcanzarlos.

Medidas en cuanto a los sistemas de salud 

Nuestro sistema de salud necesitará gran ayuda. Ello va mucho más allá de reservar salas hospitalarias para la atención de los pacientes que se infecten con el COVID-19. Hay que garantizar la integridad de los trabajadores de la salud (médicos, enfermeras, bioanalistas, técnicos, camilleros, personal de seguridad hospitalaria, mantenimiento, servicios, administrativos y demás).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre la escasez de equipos de protección personal que pone en peligro al personal sanitario en todo el mundo, debido a “la grave y creciente interrupción del suministro mundial causada por el aumento de la demanda y por las compras, el acaparamiento y uso indebido de esos productos como consecuencia del pánico.”

“No podemos detener la COVID-19 sin proteger primero a los trabajadores sanitarios”, dijo el director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Hay que garantizar que las clínicas privadas, que sin dudas se verán obligadas a atender estos pacientes, puedan contar con los recursos y el financiamiento necesario para ello. Es probable que el Estado deba pagar por estos pacientes, siempre que lo haga de manera puntual y justa, donde los centros y los médicos cedan sus ganancias y trabajen al costo. Este es el momento de que el Colegio Médico Dominicano y la Asociacion de Dueños de Clínicas Privadas se crezcan.

El gobierno dominicano debe abocarse a adquirir entre 500 mil y un millón de pruebas rápidas para la detección del COVID-19 y contratar con laboratorios privados que estén en capacidad para procesar las mismas para una mayor efectividad de los resultados.

En 2009 tuvimos la experiencia del H1N1 donde el Consejo Nacional de la Seguridad Social creó un fondo del per cápita que reciben las ARS del Seguro Familiar de Salud. Esa misma experiencia se podría replicar en la actualidad y dicho fondo será administrado a través del SeNaSa para pagar por los servicios de todos los pacientes infectados por el COVID-19 que sean atendidos tanto en el sistema público como privado.

Para alimentar ese fondo el CNSS deduciría 15 pesos del per cápita por seis meses de los afiliados del Régimen Contributivo; el Gobierno aportaría 15 pesos por cada afiliado del Régimen Subsidiado y otros 15 pesos por cada una de las personas no afiliadas al Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDS).

Esto representaría unos 150 millones de pesos mensuales. La banca aportaría 150 millones de pesos mensuales por 6 meses; las AFP y el sector empresarial se comprometerían con igual fondo cada una. El CNSS autorizaría que sean retirados de los excedentes actuariales del Seguro de Riesgos Laborales 900 millones en un período de seis meses.

Estaríamos hablando de crear un fondo de unos 4,500 millones de pesos para un período de seis meses (750MM mensuales) para hacer frente a la epidemia.

Acordemos no bajar los precios de los combustibles y utilicemos ese excedente entre el precio de venta y el precio al que se debería vender que sirva para financiar a los sectores afectados.

Medios de comunicación en tiempo de Coronavirus

Elaboremos una campaña de comunicación y educación amplia, que promueva efectivamente las medidas de prevención y cuidado, sin transmitir miedo. Los medios de comunicación deberán comprometerse a pasar la publicidad oficial de forma gratuita en toda su programación.

En la parte política se hace imperativo que el presidente de la República llame a una reunión privada, sin convocatoria pública, a todos los candidatos presidenciales (Gonzalo, Luís, Leonel, Guillermo y Porfirio) y presente la situación que se avecina, y que se discutan las alternativas de Nación ya que, cualquiera que resulte ganador heredará esta situación en agosto de 2020.

Cerremos las fronteras, pero con un plan de contingencia y protección de la población y las empresas. Comprometámonos todos y levantemos la Nación. Estamos seguros de que el buen juicio y la sensibilidad social de nuestros líderes políticos y empresariales generará ideas adicionales que permitirán enfrentar exitosamente y de acuerdo con nuestras posibilidades la pandemia de COVID-19.

Puede ver este análisis también en vídeo a continuación: