Home PRINCIPAL
482
0

Como un todo terreno ha sabido dar sus pasos Reinaldo dentro del partido que el destino le ha deparado para militar, como bailarín ha ejecutado con erudición cinestésica todas las sonatas del playlist de la política local.  Reinaldo ha sido una veleta de maestro trajinar, sabe cuando estar bajo la sombra de Leonel y cuando estar bajo la de Danilo.  No ha sido otra su carta de triunfo más que saber a cuál árbol arrimarse en el más propicio de los momentos.

Solo qué ahora de repente Leonel ya no es una carta segura de triunfo, tal vez Danilo no tenga tan a mano reelegirse aunque lo intente, dado este panorama donde esos otrora seguros troncos de repente asentados en terrenos desprovistos de firmeza, el hombre se vea obligado a sacar cabeza y a hablar usando la palabra “Cambio” y esto nos lleva a preguntarnos: ¿es Reinaldo el cambio dentro del PLD?

Aneudys Santos, analista de Tendencias Radio decía que era imposible ver en alguien que durante tanto tiempo ha estado enquistado en la maquinaría del hoy inexorable poder del PLD pueda representar renovación alguna.  Luego Eriden Estrella, también comentarista del espacio, señaló que ningún partido se renueva o cambia desde el poder, sino más bien fuera de éste.

Estos serían tan solo dos de los tantos señalamientos que podrían surgir para ahogar de facto las presidenciales pretensiones de Reinaldo, un hombre que ganó espacio en el partido aplicando como mantra maquiavélico el popular refrán que reza: “La oveja mansa mama su teta y la ajena”.  Reinaldo ha crecido porque ninguno de los dos actuales caudillos del PLD le han visto como amenaza.  Ha sido ese anodino ser al cual la nombradía social le ha caído por inercia.

Pero hoy el escenario no sea quizás tan parecido al de otras décadas. De entrada ni siquiera Leonel o el mismo Danilo están en capacidad de predecir las consecuencias inmediatas de cada una de sus sesudas jugadas dentro del ajedrez político vivido actualmente en el Partido de la Liberación Dominicana, una organización que lo único que ha liberado en los últimos años no ha sido otra cosa más que los deseos de poder ilimitado de sus dos principales polos.

¿Puede hoy Reinaldo Pared hablar de cambio? ¿Él que durante tanto tiempo ha bailado la sonora epicúrea del Poder? ¿El mismo candidato retratado mirando perdido en la distancia en un inerme poster electorero lanzado quizás a destiempo? Una mirada gris desprovista de la humana magia necesaria para arrebatar simpatías a todo aquel transeúnte que tenga la buena ventura o desdicha de vérselas con el ya citado cártel.

¡Reinaldo ha vivido tanto, pero tanto el poder que tal vez hará unos años ya, lo sienta como algo que le pertenezca! ¡Pero sabe él que colocar la banda presidencial sobre su pecho es el ritual histórico necesario para que el resto de la sociedad le perciba como tal!  Pero… ¿Es creíble cuando nos habla de cambio? ¿A quiénes fuera del geriátrico comité político podría nombrar en Ministerios y demás organismos estatales?

¡Tal vez la historia le cobre una cuenta pendiente… tal vez sea hora de que aquel individuo tan apegado a las esferas del Poder se vea relegado a dejar de estar en el foco de atención, a dejar de ser protagonista o actor secundario preponderante, al no saber que para detentar el Poder definitivo se debe renunciar a los cantos de Sirena del Poder aparente, el Poder a medias!  ¡Algo que este hombre nunca supo hacer! Solo así entonces Reinaldo quedará… saldada tu cuenta!

Por Aneudys Santos