Para empezar, te vamos a contar cómo el omega 3 puede ayudarnos a evitar la depresión. Sí, has leído bien. Y lo afirma una investigación reseñada por Harvard, publicada en Contemporary Clinical Trials, los ácidos grasos omega 3 serían una gran ayuda para prevenir y tratar la depresión, entre otros trastornos del estado de ánimo. Se cree además que dos ácidos grasos omega 3, el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), tienen mucho mayor potencial para beneficiar a las personas con trastornos del estado de ánimo. Se han basado en más de 30 ensayos clínicos.

Para reducir el colesterol, nos hemos fijado en el arándano azul, ya que contiene un antioxidante, el pterostilbeno, muy concentrado en los arándanos, que reduce el colesterol en la misma medida que muchos medicamentos, por lo que comiendo arándanos puedes disminuir tu nivel colesterol sin tantas pastillas.

Para mantener el moreno lo mejor es consumir mangos, ya que las vitaminas A, C y E que contienen, tienen además propiedades antioxidantes muy potentes para nuestro organismo. Además, esta fruta contribuye a la reparación de los radicales libres, lo que nos ayudaría a combatir los efectos del sol y proteger nuestra piel tras el verano. Es ahora cuando empieza su mejor momento, así que aprovecha el otoño.

Si buscas proteger tus huesos, acude a alimentos con altas dosis de vitamina K, como el brócoli, es una de las verduras más potentes en cuanto a antioxidantes se refiere, además de tener altas dosis de vitamina K y C también.

Si lo que quieres es cuidar tu piel del sol, ya sea porque trabajas en el campo, al aire libre, estás luchando contra un cáncer… la vitamina E es tu mejor ayuda extra. Está presente en nueces, aceitunas, frutos secos, pipas…

Para evitar alteraciones vasculares te recomendamos los pistachos, ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, en sustancias antioxidantes como las vitaminas A, C, E, selenio… y muy conocidas por su papel clave en la protección de la función endotelial y en la prevención de enfermedades cardiovasculares.