El azúcar puede bloquear una proteína clave llamada Roc, necesaria para la colonización de una bacteria intestinal asociada con un cuerpo delgado y saludable, según un estudio de la Universidad de Yale publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

La microbiota intestinal desempeña un papel clave en la salud humana, y su composición está asociada con el tipo de alimentación. Hasta hace poco, los científicos creían que la absorción del azúcar ocurría solo en el intestino delgado, de manera que el azúcar nunca llegaba al intestino grueso. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que el azúcar puede ‘viajar’ hasta el colon, donde reside la microbiota.

El autor principal del estudio, Eduardo Groisman, y sus colegas estudiaron en ratones los efectos que tiene una dieta alta en sacarosa o glucosa sobre una de esas bacterias beneficiosas, ‘Bacteroides thetaiotaomicron’, una especie asociada con la capacidad de procesar alimentos saludables como los vegetales.

Como resultado, los científicos descubrieron que tanto la fructosa como la glucosa, que juntas forman la sacarosa, ‘silencian’ la producción de la proteína Roc. Cuando los científicos crearon una cepa de bacterias en la que la actividad de la proteína no se suprimió, estos microorganismos se reprodujeron con más facilidad en los ratones cuya dieta era alta en carbohidratos.

“El papel de la dieta en la microbiota intestinal va más allá de proporcionar nutrientes”, señaló Groisman en un comunicado. “Parece que los carbohidratos como el azúcar también pueden actuar como moléculas de señalización”, agregó el científico.

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