Quizás no era el sueño de Duarte, pero si el de ellos. Muchos de nuestros jóvenes aún conservan el interés por llegar a Grandes Ligas sin importarles ver como la gran mayoría abanica y se poncha antes de tomar su primer turno al bate en la gran carpa. Todos luchan por llegar como si se tratase de una lucha social por demostrarse pertenecientes a la selecta cáfila de los elegidos por el destino a ser visitantes asiduos frente a un montículo o desde la cima del mismo.

Sin embargo, es desafortunado saber que casi siempre el dinero repentino mezclado con la inmadurez ha de ser una gran liga para llegar al fracaso, no sin dejar de lado a los que les depara el peor destino de tener que dejar sus aspiraciones en alguna solitaria e infrecuentada esquina del barrio debido a que sencillamente no fue seleccionado por equipo alguno.

Si a todo este brebaje social que compone el drama de los jóvenes prospectos dominicanos le agregamos lo revelado recientemente por el representante deportivo Amaury Polanco, quien denunció que la gerencia de las Grandes Ligas violenta sus acuerdos previos con la contratación de adolescentes de 13 y 14 años malogrando así su etapa de adolescencia tardía sometiéndoles a su vez a pruebas de dopaje, prácticas ambas que no ponen en marcha en Estados Unidos, siendo esto a su vez una forma de discriminación hacia estos muchachos en apariencia robustos de anatomía pero a todas luces vulnerables mentalmente.

Amaury Polanco denunció en Tendencias Radio que MLB ha venido incumpliendo acuerdos que había contraído en el año 2016, entre ellos las firmas de prospectos establecida a partir de los 16 años pero actualmente está permitiendo que los equipos firmen jovencitos de apenas 13 y 14 años.  Dijo además que MLB se había comprometido en aceptar el contrato hablado con igual potestad que el escrito más hoy día los representantes de estos prospectos corren el riesgo de quedar como farsantes pues en muchas ocasiones las Grandes Ligas han hecho caso omiso a esta modalidad de compromiso haciendo que los equipos lleven a cabo dichas negociaciones directamente con los padres.

 

Por Aneudys Santos