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La economía digital y sus desafíos de tributación

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La economía digital es el resultado de un proceso de transformación generado por las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), las cuales experimentan avances significativos en las últimas décadas, reducen sus costos de adopción, mejoran los procesos de negocios y refuerzan la innovación en todos los sectores de la economía.

De acuerdo al informe “Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2019”, publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la economía digital da lugar a importantes cambios en los modelos de negocio y en los procesos de creación de valor de las empresas.

Así, desde el punto de vista fiscal, surgen una serie de desafíos para la política tributaria y la fiscalización, puesto que los sistemas tributarios diseñados en una época anterior presentan una serie de puntos débiles que favorecen la erosión de los ingresos fiscales con arreglo a estos nuevos modelos.

Dificultades

El informe destaca que existen cuatro problemas básicos en relación al Impuesto al Valor Agregado (IVA) que afectan la economía digital. El primero está relacionado con las exenciones en la importación de bienes de escaso valor.

El estudio explica que, cualquier persona puede realizar compras de bienes tangibles a un proveedor extranjero, y desde el punto de vista conceptual, el comprador está realizando una importación, la que debe ser gravada con IVA en el país en que reside, impuesto que normalmente será cobrado en la aduana en el momento en que ingrese la mercancía.

“El problema surge porque en casi todos los países existe una exención de IVA para las importaciones de bajo monto, la que se justifica porque los gastos administrativos en que incurriría la aduana para cobrar el IVA de esas operaciones podrían ser mayores que el impuesto a recaudar”.

El segundo problema está relacionado con los suministros digitales a distancia a consumidores. De acuerdo a la Cepal, la economía digital facilita cada vez más la venta a distancia de bienes intangibles y servicios a consumidores finales de todo el mundo, sin que el proveedor cuente con una presencia física en el país en que residen sus clientes.

En todo caso, las legislaciones de IVA de varios países, a pesar de que gravan los servicios e intangibles adquiridos en el exterior por personas residentes, no contemplan mecanismos adecuados de recaudación. Por esto, en la práctica no se aplica IVA alguno a los suministros digitales importados por consumidores finales.

Suministros

El tercer problema está relacionado con los suministros digitales a distancia a empresas exentas ya que no aplican IVA sobre sus ventas, pero deben soportar como costo el IVA pagado en la compra de insumos.

“Es decir, al igual que los consumidores finales, no pueden recuperar el IVA recargado en sus compras, que finalmente es trasladado a los precios de sus productos”, dice.

Algunos países no exigen a las empresas que recauden y paguen el IVA correspondiente a las importaciones de servicios e intangibles. Si la empresa es contribuyente de IVA, no hay mayor problema de erosión de la base imponible, pues no retendrá el IVA por la importación, pero tampoco podrá rebajar crédito del IVA en su liquidación.

En cambio, cuando la empresa está exenta del IVA, hay un beneficio directo en la no sujeción a IVA de los suministros importados, con un claro riesgo de erosión de la base imponible. De igual forma, la situación anterior conlleva una desventaja competitiva para los proveedores nacionales de los mismos servicios o intangibles, quienes están obligados a pagar el IVA cuando realizan operaciones con las empresas residentes exentas.

En cuarto lugar está el tema de los suministros digitales a distancia a empresas multilocalizadas.

Existe también el riesgo de prácticas elusivas, erosión de la base imponible y traslado de beneficios en aquellos casos en los que una empresa multilocalizada adquiere un bien o servicio digital. Es habitual que estas empresas se organicen para adquirir servicios e intangibles de forma centralizada a fin de lograr economías de escala.

El costo de adquisición corre inicialmente a cargo del establecimiento que los adquirió y, de acuerdo con la práctica comercial común, es posteriormente refacturado a los establecimientos que los utilizan.

“Un ejemplo de lo anterior es lo que ocurre en el sector bancario, cuyos servicios se encuentran exentos en la mayoría de los países. Si un establecimiento de un banco multinacional adquiriese servicios de procesamiento de datos directamente de un proveedor local, quedaría sujeto al IVA correspondiente a dichos servicios”.

Recomendaciones de la Cepal

Para el problema de las exenciones en la importación de bienes de escaso valor, la Cepal recomienda simplificar procedimientos de declaración del IVA para estas importaciones, para así poder reducir o eliminar el umbral exento.

“Por ejemplo, permitir que proveedores no residentes se registren en el IVA y sean ellos quienes retengan y paguen el impuesto”, explica.

Con relación a los suministros digitales a distancia a consumidores, la Cepal explica que los proveedores no residentes deben registrarse para el IVA en la jurisdicción del cliente, con arreglo a un régimen simplificado.

Mientras que para los suministros digitales a distancia a empresas exentas, la entidad sugiere aplicar las directrices 3.2 y 3.4 de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que establecen que el derecho a cobrar IVA recae en la jurisdicción del cliente y aplicar cambio de sujeto o cobro revertido para que sea la empresa importadora la que retenga y pague.