La Tangente de las Emociones

Por Alberto Adam 

Es natural que en estas épocas los seres humanos se pongan sentimentales, mediten y se pongan a revisar muchos aspectos de su vida.

La mezcla de estos sentimientos y la época se ha vuelto natural en la mayoría de las sociedades.

Sin embargo para otros esta época no es más que una etapa o período que se caracteriza por la posición de la tierra frente al sol y sus movimientos normales de translación y rotación,  presentando solamente  diferentes estados climáticos y estos paisajes diferentes que pueden ser hermosos a la vista de todos los seres humanos.

Pero lejos de la diferencia de apreciaciones veo con mucha preocupación hacia donde una gran mayoría de los seres humanos llevamos este tipo de emociones sobre todo en la época navideña, viendo una carga de mensajes egoístas y cargados de comodidad para unas generaciones que cada día exigen más y entienden que deben dar menos.

Escuchas y lees un montón de frases y escritos invitando a los cambios, al dejar, desechar, rechazar, terminar, eliminar, borrar  casi de manera religiosa o fervorosa y no es que estas acciones no sean necesarias en algunos aspectos de nuestras vidas, es que se ha vuelto tan banal citar estas frases que cada vez siento que es más cómodo ignorar, desechar, rechazar, dejar, terminar, borrar, acabar todo lo que no esté de acuerdo con lo que pienso, digo o practico, y repito no es que no entienda que no sea necesario dependiendo de las circunstancias de cada quién.

¿Ahora la pregunta es, somos egoístas los seres humanos?

El egoísmo psicológico es la teoría de la naturaleza humana que afirma que la conducta está impulsada por motivaciones auto interesadas, y niega la existencia de conductas verdaderamente altruistas.

Citada esta definición debo expresar mi preocupación.

Cada día toleramos menos las críticas.

Cada día entendemos menos a los demás y creemos que nosotros siempre tenemos la razón.

Cada día entendemos que debemos hacer menos y conseguir más y más rápido.

Cada día ejercemos menos la empatía pero la exigimos totalmente para con nosotros.

Cuántas veces hemos estado totalmente seguros de un juicio de valor que hacemos o de una posición que fijamos o un criterio que expresamos y luego nos damos cuenta de lo errado que estábamos.

Cada día estamos más llenos de orgullo, egoísmo, intolerancia, absolutismo, resentimiento, ira y sed de venganza.

Por eso cada vez que leo frases como:

“aleja todo lo que te hace daño”

¿No será mi actitud?

 

“elimina todo lo que te hace daño”

¿No será mi arrogancia?

 

“termina todo lo que te hace daño”

¿No será mi orgullo?

 

“aleja todo lo que te hace daño”

¿No será mi falta de empatía?

 

Cada día veo menos intención de sacrificio, de esfuerzo, de análisis, de autocrítica, de construcción, de humildad, de sencillez, de sobriedad.

Luce que las prioridades son:

Como me veo y no como actúo.

Que tan fuerte soy y no que tan justo soy.

Que tan soberbio luzco y no que tan humilde soy.

Revisemos la sociedad que estamos construyendo……….