Londres estudia prohibir puestos de comida rápida cerca de las escuelas

McDonald’s y Pizza Hut se unieron a un club que alguna vez estuvo reservado para tiendas de tabaco y sexo. Hace unos días, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, anunció un plan para prohibir que todos los restaurantes fast-food pudieran abrir cerca de las escuelas de Londres.

A partir de otoño de 2019, la política impediría que los nuevos restaurantes de comida rápida establezcan una tienda a menos de 400 metros de las escuelas primarias y secundarias. También requerirían que todas las nuevas tiendas de este tipo cumplan con las normas mínimas de nutrición.

El plan llega en un momento de creciente preocupación mundial sobre el vínculo entre la comida rápida y la obesidad infantil: este último ha alcanzado proporciones epidémicas en muchos países, y los estudios han encontrado que las dietas saladas y grasas de los restaurantes son, en gran parte, las culpables. Esa comprensión ha estimulado una búsqueda desesperada de iniciativas y políticas que puedan persuadir a los niños y a sus padres a comer de una forma mucho más saludable.

En Londres, que será la primera ciudad importante en imponer esta prohibición, la medida podría inspirar políticas similares en otros lugares.

“Establece un precedente”, dice Ben Winig, vicepresidente de leyes y políticas de ChangeLab Solutions, una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos. “A medida que la planificación y la salud pública se entrelacen más, creo que veremos que más ciudades usan la zonificación como una solución de salud pública”.

De acuerdo a Winig y muchos otros en el campo de la salud pública, la necesidad de abordar la obesidad infantil nunca ha sido un tema tan urgente. Tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido, aproximadamente uno de cada cinco niños de 11 años es obeso, lo que los hace mucho más propensos a desarrollar afecciones como la diabetes y enfermedades del corazón en la edad adulta.

Los investigadores han culpado a la epidemia de dietas ricas en alimentos procesados y altos en calorías y que no contienen suficientes frutas y verduras. La comida rápida contribuye a esas dietas deficientes: un estudio de 2009, publicado en el American Journal of Public Health, encontró que los estudiantes que van a la escuela a poca distancia de una tienda de comida rápida beben más refrescos, comen menos frutas y verduras y son más propensos a tener sobrepeso que los estudiantes que no lo hacen.

Hallazgos como ese han alimentado a los llamados a políticas como prohibiciones de lugares de comida rápida cerca de escuelas o “zonas de alimentos saludables”. En el Reino Unido, las ciudades de Newcastle y Halston ya han adoptado prohibiciones, y Charlotte y Austin también han promocionado sus propias prohibiciones de comida rápida en la escuela.

La medida forma parte de una iniciativa de planificación municipal y estas políticas entrarán en vigor después de un período de prueba de dos años, según un portavoz de la oficina del alcalde.

Se aplicará a todos los establecimientos nuevos que venden alimentos calientes para llevar, desde tiendas de fish and chips hasta grandes multinacionales. También exigiría que todos los nuevos locales de comida rápida, independientemente de su proximidad a las escuelas, se adhieran al Compromiso de Catering Saludable de la ciudad, una iniciativa voluntaria que alienta a los restaurantes a adoptar métodos y menús mucho más saludables.

Los firmantes del compromiso deben aceptar ocho de los 22 “criterios de evaluación”, que incluyen mostrar el agua de manera más prominente que la soda y sacar la grasa extra de los alimentos fritos. Ninguna política se aplicará a los restaurantes ya existentes. En una declaración, Khan describió la medida como parte de su ataque al “tictac de la obesidad infantil”.

“Los restaurantes que sirven comida para llevar son una parte vibrante de la vida de Londres, pero es importante que no estén alentando a nuestros niños a elegir alimentos pobres. Estoy trabajando muy duro para crear una ciudad más saludable y esto debe comenzar con la comida que comen nuestros hijos”, argumentó.

Los defensores de la salud pública en Estados Unidos dicen que están prestando atención a eso. Si la prohibición de Londres mantiene las opciones de alimentos no saludables lejos de las escuelas, podría servir como modelo para otras jurisdicciones.

A pesar de que tales prohibiciones han sido discutidas en Estados Unidos antes, pocos grupos de salud las han perseguido, según Margo Wootan, vicepresidenta de nutrición en el Centro para la Ciencia en el Interés Público. En cambio, los esfuerzos de Estados Unidos en torno a los restaurantes de comida rápida y los niños se han centrado principalmente en mejorar las comidas de los niños y hacer que ofrezcan bebidas además de los refrescos.

Hay una excepción destacada: en 2008, varios barrios de bajos ingresos en Los Ángeles adoptaron una prohibición general de nuevos restaurantes de comida rápida independientes, sin importar si estaban o no cerca de las escuelas. Pero la política falló. Un estudio, siete años más tarde, descubrió que la ordenanza no había mellado en el consumo de comida rápida, en gran parte porque ya había demasiadas opciones insalubres en el vecindario.

La prohibición de Londres puede enfrentar otros desafíos. Un mapa de las escuelas de las ciudades y los puntos de venta de comida rápida existentes, publicado por un analista de datos británico, muestra que muchas escuelas de la ciudad ya se encuentran a pocos pasos de varios establecimientos de comida rápida. Esos negocios no se verán afectados por la prohibición.

Pero para las escuelas que no están dentro del alcance, y hay muchas, los expertos creen que la política podría tener un efecto real.

“Cuando una ciudad como Londres hace algo como esto, revitaliza el debate. Creo que podría empujar a que más personas se fijaran en estas políticas otra vez”, remarca Winig.

Fuente: Infobae.