Aunque hay factores que nos predisponen a sufrir un derrame cerebral, como la edad o que exista un antecedente familiar de accidente cerebrovascular, hay muchas otras cosas que están en nuestras manos para evitar que este infortunio ocurra.

Sufrir un derrame cerebral puede tener secuelas importantes, como afectar la capacidad de movimiento, la sensibilidad, el lenguaje, la visión, la capacidad de razonar y recordar, el control de la vejiga y el intestino, y otras consecuencias que varían según la intensidad del ataque y el área del cerebro afectada.

  1. Disminuir la presión arterial

Hombres y mujeres con presión arterial alta pueden cuadruplicar su riesgo de sufrir un derrame cerebral: la hipertensión es de hecho el factor más importante en un accidente cerebrovascular. Así que lo mejor que se puede hacer es tratarla y controlarla. La presión arterial normal debe ser menor a 135/85. Para lograrlo, es fundamental reducir la ingesta de sal lo más posible, evitar alimentos altos en colesterol (hamburguesas, quesos, helados), consumir frutas, verduras, granos integrales y lácteos bajos en grasa, hacer 30 minutos de ejercicio diario y no fumar.

El bebé de un día de nacido que sufrió un derrame cerebral

  1. Adelgazar

La obesidad es otro factor importante para ser víctima de un derrame cerebral. Perder 10 libras puede ser la diferencia entre sufrir o no un accidente cerebrovascular. Lo mejor es acudir con un especialista en nutrición para encontrar el mejor régimen alimenticio acorde con las necesidades individuales de cada persona, y factores como su edad y sus actividades.

  1. Ejercitarse

Hacer ejercicio con una intensidad moderada cinco días de la semana es fundamental no sólo para perder peso, sino para evitar el riesgo de presentar apoplejía, trombosis, embolia o hemorragia cerebral. Caminar vigorosamente todos los días puede ser suficiente para hacer una diferencia.

  1. Beber con moderación

Se sabe bien que beber una copa de vino tinto al día puede proteger al corazón y al cerebro, pero no más. Consumir más de dos bebidas al día tiene el efecto contrario, pues incrementa el riesgo de sufrir un derrame cerebral. Y para que no se preste a interpretaciones inadecuadas, las medidas son las siguientes: una bebida equivale a 5 onzas de vino, 12 onzas de cerveza o 1.5 onzas de cualquier licor fuerte.

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  1. Tratar la fibrilación auricular

Si tu corazón presenta esta condición, que consiste en sufrir un ritmo cardiaco irregular, lo mejor es tratarla con un médico. La fibrilación auricular tiende a crear coágulos que frecuentemente viajan al cerebro y producen un derrame. Esta condición puede aumentar casi cinco veces las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Generalmente, las personas que tienen esta condición, sienten palpitaciones o dificultad para respirar; ante la duda, consulta a un médico.

  1. Cuida tu diabetes

La diabetes es una enfermedad crónica que daña los vasos sanguíneos y esto, a su vez, incrementa la probabilidad de producir coágulos. Si tienes diabetes, lo mejor es cuidar tu dieta y hacer ejercicio. Si no tienes diabetes, cuida tu ingesta de azúcar, especialmente si hay antecedentes de la enfermedad en tu familia.

  1. No fumar

El tabaquismo espesa la sangre e incrementa la acumulación de placa en las arterias; ambos factores propician la formación de coágulos. Si no fumas, no lo intentes, pero si eres fumador asesórate con tu médico sobre los métodos que existen para dejar el cigarrillo.