La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó un programa para eliminar, en cinco años, de la cadena alimentaria las grasas trans producidas industrialmente, muy extendidas y responsables de más de 500.000 muertes al año. Con el reemplazo de los aceites trans se estima que se puede salvar la vida a 10 millones de personas durante los 25 años transcurridos tras su completa eliminación.

Las enfermedades no transmisibles son las principales causas de muerte en el mundo. En 2016 fueron responsables de casi 40 millones de muertes, lo que representa tres cuartas partes de todos los decesos en el mundo”, afirmó en rueda de prensa el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. 

“Y las enfermedades cardiovasculares fueron las que más fallecimientos causaron, casi la mitad de todas las enfermedades no transmisibles”, agregó Tedros, subrayando el peso que las grasas trans tienen en la generación de dolencias cardiovasculares.

Las grasas trans se forman cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida a través de un proceso artificial de hidrogenación que sirve para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos.

La OMS pretende que los Estados se comprometan a eliminar estas grasas producidas industrialmente de ahora hasta 2023. La iniciativa se ha denominado “Replace” y presenta seis acciones estratégicas para poder pasar de una cadena alimentaria con gran cantidad de grasas trans a una en que no existan.

De igual modo, la OMS incide en que varios países ricos han logrado eliminar totalmente o parcialmente -poniendo límites a la cantidad permitida- las grasas trans de su cadena alimentaria, siguiendo el ejemplo de Dinamarca, que fue la primera nación en hacerlo.

La agencia humanitaria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tiene el objetivo de que estos cambios se implementen también en los países de bajos y medianos ingresos y donde los controles son normalmente más débiles.