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¿Qué es peor, tener un ego desmedido o pasar desapercibido?

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¿Qué es peor en la vida, tener un ego desmedido o una personalidad que no consigue atraer la atención de nadie? Como ocurre con los medicamentos, el veneno está en la dosis.

Impresindible para conocerse a uno mismo

El ego no solo es deseable, sino que es necesario. No es por casualidad que a nadie le gusten las personas inseguras o indecisas. El problema llega cuando su tamaño alcanza proporciones desmedidas

“En cantidades adecuadas, el ego es positivo y proporciona un nivel saludable de confianza y ambición, que reduce la incertidumbre”, confirma Ángeles Esteban, psicóloga española. Pero para alcanzar ese nivel óptimo exige un salto psicológico que empieza con una valoración más amplia de nuestros recursos. 

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No darlo es resignarse a una vida en miniatura, como la que describe el psicólogo David Sack en un artículo publicado en la revista Psychology Today. “La falta de ego -dice- impide avanzar y significa perder oportunidades de crecer, aprender o divertirse por temor a la crítica. Querer pasar desapercibido es una decisión infantil. No nos llevamos ninguna decepción, pero tampoco la satisfacción de haber llegado lejos”.

Lo peor; es que este tipo de persona siempre va a encontrar un millón de razones para no dar el empujón a eso que venían planificando desde hacía tiempo. Se dice a sí mismo que no funcionará, y así no avanza. 

Las redes sociales y el narcisismo 

La psicóloga Ángeles Esteban recuerda que, “gracias al ego, el individuo es consciente de su propia identidad y tiene un sentido de sí mismo”.

Para Freud, precisamente ese era el primer paso para experimentar emociones. “El problema es la valoración disparatada de uno mismo“. 

Sara Konrath, investigadora de la Universidad de Michigan, observa que las redes sociales están elevando los niveles de narcisismo en nuestra sociedad. Lo advierte especialmente en los estudiantes universitarios, que utilizan sus cuentas para exhibir sus egos y controlar su percepción frente a los demás. “

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“Como ser social, el ser humano necesita por simple naturaleza sentirse admirado o superior, pero empieza a ser poco saludable si desea auparse como único ganador y centro de atención”, explica la investigadora

La especialista puntualiza que el ego es beneficioso en ambientes en los que se exige competitividad y resultados. “Sin embargo, no te puede superar, algo que ocurre cuando necesitas pasar por encima de los demás, buscas constantemente la aceptación o te pones a la defensiva para hacer prevalecer un criterio que consideras único y poderoso”, dijo. 

Entonces… ¿Cuánto ego sería necesario para triunfar?

En conclusión es un ego que admite humildad, curiosidad y veracidad. “Solo un ego bien gestionado empatiza con los demás, conquista corazones, pues la autoestima y confianza generan atracción. Detrás está el autoconocimiento: soy bueno, me lo creo, confío y todo fluye de manera natural”. 

¡Ojo! un ego desmedido puede estar encubriendo falta de confianza en uno mismo. “Cuando la inseguridad hace acto de presencia, el ego monta una fiesta y salen a la pista de baile los miedos camuflados en diferentes máscaras”, concuerdan especialistas.