Home Sin categoría Radiografía salarial: mercado laboral y cambios estructurales

Radiografía salarial: mercado laboral y cambios estructurales

64
0

Por CÁNDIDO MERCEDES
Tenemos que crear un contrato social donde la brecha de la injusticia de las desigualdades económicas no sea tan espeluznante. Aquí, la diferencia entre el que más tiene con el que menos tiene es de 1 a 23.

“Si nadie es responsable, si no se puede culpar a ningún individuo por lo que ha ocurrido, quiere decir que el problema está en el sistema económico y político”.

(Joseph E. Stiglitz).
Stephen Hawking, ese gran genio, dijo en una parada que “estamos en el momento más peligroso en el desarrollo de la humanidad”. Estamos instalados hoy en la piedra filosa de la incertidumbre, en un campo minado donde la perplejidad de los cambios, su vastedad tan abarcadora y cruel, nos arrodillan como paradoja de la evolución misma de la humanidad. La misma inteligencia artificial, que ya se advierte, pronostica de manera inexorable ineludible, mutaciones en la estructuración del trabajo. Una metamorfosis descomunal en la destrucción del trabajo. Esa es la sinopsis de la Era de la Civilización Digital que traerá consigo una disrupción y shocks mentales y sociales.
Esta tormenta en que nos encontramos (crisis sanitaria, económica y social-laboral) apunta hacia la necesidad de un nuevo contrato social que tenga como óptica primordial, la inexcusable e impostergable asunción de propiciar cambios estructurales en el modelo económico. Cambios estructurales que diseñen una perspectiva donde el peso de la economía no provenga de factores externos tan rígidos, tan significativos, en el campo de la fragilidad. Podemos decir que el mundo no se va a acabar, empero, se transformará tanto y tan velozmente. De lo que se trata entonces, es del valor añadido que estriba de manera medular en haber previsto de como implementamos ese necesario contrato social.
Los cambios estructurales que vaticinan el comienzo de un nuevo modelo que genere más y mejores empleos, que propendan a una tasa mayor salarial donde la competitividad no sea a través de los bajos salarios sino de la alta productividad, con mayor escalamiento educacional. Cuando veamos las tablas del Mercado laboral, nos encontraremos que el nivel educativo primario y no calificado, es mayor que el secundario y universitario.
Veamos según el Banco Central:
  • Principales Indicadores del Mercado de trabajo:
  1. Población total III Trimestre del 2020: 10, 459,072.
  2. Población en edad de trabajo: 7, 749,940.
  3. Fuerza de trabajo (PEA): 4, 623,301.
  4. Sector Formal: 2,116,190.
  5. Sector Informal: 2, 068,817.
  6. Informalidad total: 2, 445,716 (2020). 2, 426,606 (2019).
  7. Población ocupada por Sexo: Hombres: 2, 621,699. Mujeres: 1, 673,810.
  8. Total de Hombres y Mujeres: 5, 081,279 y 5, 377,793.
  9. La Informalidad total en el Tercer trimestre del 2020 se situaba en 56.4. Para diciembre de 2019, Cuarto Trimestre, la Informalidad se situaba en 54.8
  10. Desocupados abiertos en el Tercer Trimestre del 2020: 328,393, en diciembre de 2019: 293,058.
  11. Fuerza de Trabajo Potencial: a) No buscaron y están disponible: 537,644. Para diciembre del 2019: 222,106.
  12. Población ocupada por tramo de edad: 15 años y más: 4,295,509.
  13. 15-24 años: 578,364.
  14. 25-39 años: 1, 564,763.
  15. 40-59 años: 1,635,591
  16. 60+ años: 616,791.
  • Población ocupada por sector: Formal e Informal según nivel educativo: 15 años y más:
  1. Formal: 2, 016,190.
  • Primario: 398,190.
  • Secundario: 772,839.
  • Universitario: 807,771.
  • Ninguno: 37,386.
  1. Informal: 2, 445,716 (2020). 2, 426,606 (2019).
  2. Primario: 966,147.
  3. Secundario: 780,320.
  4. Universitario: 184,7334.
  5. Ninguno: 137,616.
  • Total Global de Participación:
  1. 7% (diciembre de 2020). 65.4% (diciembre de 2019).
  • Tasa de Ocupación: 55.4 (diciembre de 2020).615% (diciembre de 2019).
  • Sector Formal: 49.4 (diciembre del2020). 51.6 (diciembre de 2019).
Una mirada desde la Sociología Organizacional nos señala como la informalidad creció en el Mercado laboral, al tiempo que nos objetiviza cómo los niveles educativos en la informalidad son más bajos: primaria y ninguno. Lo que no nos ayuda como sociedad donde un nuevo modelo económico más sostenible e inclusivo, con menos vulnerabilidades, marque una nueva pauta, no tan solo para revolucionar el campo educativo, sino la revolución en el campo del capital humano. La productividad y la competitividad solo van de la mano cuando se da esa relación dialéctica, esa simbiosis, con el desarrollo del talento humano. Tenemos demasiado gente trabajando (primarias: 966,147 + 137,616) que no han logrado la educación básica completa.
El presidente Danilo Medina prometió disminuir la informalidad laboral en un 10%. La encontró en 52. 8 años después la dejó en 54-55%. Disminuir la informalidad laboral es un desafío que de asumirlo de manera rápida, como un proceso de cambio, implicará un trabajo más cualificado con personas más educadas y un repensar en las nuevas necesidades del capital humano, tanto desde la dimensión universitaria como técnica. La informalidad laboral es un oxímoron, pues genera empleo más fácil, empero, con menos valor agregado y menos protección social, lo que hace que la Seguridad Social sea más grave en término de los elementos que contiene: solidaridad y universalización. Haciéndose más problemático el sistema ya que menos personas cotizan a la Tesorería de la Seguridad Social.
El nivel salarial es muy bajo en la sociedad dominicana tal y como lo reseñó Joaquín Caraballo el viernes 5 de febrero. Nos señala que:
  • 43% de los empleados y trabajadores, tanto del sector privado como público, ganan menos de RD$10,000.00, equivalente a una totalidad de 314,832. En 2019 representó solo un 13.89 lo que nos dice que en 2020, expresión de la pandemia, los dominicanos y dominicanas tuvieron menos ingresos en sus salarios.
  • 94%, esto es, 712,669 empleados, ganaba entre RD$10,001.00 y RD$15,000.00 pesos mensuales. Muchos de los empleados suspendidos fueron llamados, pero con menor sueldo.
  • Un 16.83%, esto es, 343,329, gana entre RD$15,000.00 y RD$20,000.00 pesos mensuales. Estamos hablando que el 67.2% de los empleados ganan menos de RD$25,000.00 pesos mensuales.
  • Solo el 25.71% gana más de RD$25,000.00 pesos mensuales, equivalente a 524,446 personas. Todo esto referido tanto al sector privado como al público. En la Universidad Autónoma de Santo Domingo el salario promedio administrativo es de RD$33,000.00 pesos mensuales y en el profesorado alcanza alrededor de un promedio de RD$70,000.00. El salario mínimo es de RD$18,000.00 para un conserje.
  • El Banco Mundial categoriza como sueldo residual a aquellos que devengan más de RD$100,000.00 al mes en República Dominicana. Solo un 1% nos encontramos en esa banda o nivel salarial.
Un nuevo contrato social ha de tocar el repensar nuestra sociedad a mediano y largo plazo, al toque de implementar sin prisa, pero sin pausa, un modelo económico-social donde la pobreza y la desigualdad no guarden tanto espacio en el cuerpo social de la sociedad. Como nos diría ese distinguido Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz “La desigualdad es la causa y la consecuencia del fracaso del sistema político, y contribuye a la inestabilidad de nuestro sistema económico, lo que a su vez contribuye a aumentar la desigualdad”.
Tenemos que crear un contrato social donde la brecha de la injusticia de las desigualdades económicas no sea tan espeluznante. Aquí, la diferencia entre el que más tiene con el que menos tiene es de 1 a 23. Ser pobre es cuasi estar condenado a no tener lo mínimo vital para vivir. No viven, sobreviven. O, como nuevamente citando a Stiglitz “La pobreza es como vivir en la cárcel, vivir esclavizado esperando ser libre”.
Hay que subrayar que el costo promedio de la canasta familiar se situaba para diciembre en RD$36,760.00 pesos. De los 5 Quintiles del Banco Central solo el 4 y 5 pueden acceder a esta franja promedio. De los 23 salarios mínimos, ninguno, ni siquiera el de las grandes empresas, abarcan el Quintil No. 1, que representa el 20% más pobre de la sociedad dominicana. Toda la ficción del discurso de que éramos una sociedad de clase media se cayó con los números que hemos expuestos aquí y más aún si abordáramos esta dimensión social desde una perspectiva multifactorial, multidimensional (ingresos, esperanza de vida al nacer, nivel educativo, vivienda, calidad del tiempo de ocio).
La pandemia ha acrecentado la pobreza y desigualdad, reducido los niveles de ingresos y de calidad y bienestar de vida cuasi en el mundo entero, afectando más a ese 67% de la población y a los que vieron perder sus empleos. Hoy, hay alrededor de190,000 empleados menos y la Tesorería de la Seguridad Social grafica 204,000 menos que a diciembre de 2019. Si agregamos el ritmo de crecimiento anual de la Población Económicamente Activa: 120,000, el panorama laboral y con ello social entra en la esfera gris.
El Banco Central arroja la cifra de 328,393 de Desocupados abiertos para el Tercer Trimestre del 2020 y 285,616 Cesantes. Las aserciones y contradicciones de este déficit social, nos llama a una importante reflexión. Los tres tipos de desigualdad, desde la perspectiva económica, se han redimensionado a lo largo del último año: las remuneraciones, la renta y la riqueza. La desigualdad de igualdad de género y salarial sigue vigente en este tramo de la vida social dominicana. 21% más en favor del salario de los hombres y habiendo más mujeres que hombres, el desempleo en las mujeres es de 23% y en los hombres 9%. Hay 400,000 hombres más que mujeres trabajando. Los jóvenes nos desbordan: 800,000 que ni estudian ni trabajan.
¡En medio de esta calamidad social urge un nuevo contrato social que asuma los retos para una nueva reconfiguración, allí donde cobre cuerpo el sentido de inclusión, la justica social, un acuerdo donde el crecimiento de la economía no sea paradojal con la pobreza, la desigualdad, el desempleo y la informalidad!