En República Dominicana los salarios reales de los trabajadores de todos los sectores son inferiores a los de hace 22 años, resalta una radiografía difundida por la Fundación Juan Bosch.

Elaborada por el economista Airon Fernández Gil y el sociólogo Matías Bosch Carcuro bajo el título “¿Trabajos dignos o empleos chatarra?”, plantea que mientras el poder adquisitivo de los salarios disminuye “el trabajador dominicano aporta, año tras año, más producción, por lo que se mantiene y se amplía la brecha entre lo que el trabajador produce con su esfuerzo y sudor, y lo que gana”.

“Es un juego de suma cero donde sólo ganan los grandes empresarios”, señala. Además, que los 450,000 nuevos puestos de trabajo creados en el país entre 2012 y 2016 resultaron insuficientes para reducir de manera sustancial la tasa de desempleo, la cual pasó de 14.7% a 13.3%, debido a que sólo se crearon unos 5,000 por encima del crecimiento natural de la población económicamente activa.

“La fundación hace estos análisis en línea con los valores, los ideales de justicia social y de democracia que defendió Juan Bosch”, afirma Bosch Carcuro, presidente de la institución y nieto del extinto escritor y pensador político dominicano derrocado de la Presidencia de la República en 1963 después de siete meses de gestión.

“Consideramos importante contribuir con estudios que hablen de las tareas pendientes del país en materia de democracia, de derecho y de justicia social. Hemos hecho trabajos sobre la privatización y mercantilización de las pensiones, de la salud y de los seguros de salud. En marzo divulgamos datos sobre las iniquidades de la mujer en el país”.

En término de la situación del trabajador, para el presidente de la Fundación Juan Bosch el problema se agrava con un modelo económico y social rentista basado en la captación, acumulación y concentración de renta y no en la producción de valor ni en el logro de mercado interno y capacidad de compra y buena calidad de vida de los dominicanos”.

“La forma en que la economía dominicana genera empleos escasos y centrados en actividades improductivas, principalmente Comercio y Otros Servicios, se debe a la matriz económica, capturada por el modelo rentista que se dirige a la obtención de renta y no a la producción-creación de valor”, dice.

Añade que “el modelo rentista, improductivo e importador se sustenta fundamentalmente en bajos salarios, bajos impuestos, un peso extraordinario del sector financiero, en la importación y el endeudamiento, además de fundado en el esquema de enclave, mostrándose fallido, incapaz de generar círculos virtuosos de producción, empleo y salarios en la economía”.

La Fundación Juan Bosch considera alta la cantidad de 22 salarios mínimos mensuales legales, debido a que, según afirma, facilita que los sectores de poder económico amplíen su margen de maniobra para otorgar sueldos de miseria. Además, que “sólo dos superan la canasta familiar nacional y 14 se encuentran por debajo del costo de la canasta familiar del 20% de hogares de menores ingresos”. Afirma que “(…) aun comparando la mediana del ingreso con la canasta básica que el Banco Central atribuye al 20% de la población de menores ingresos (1er. quintil), en casi todas las ramas, salvo en Explotación de Minas y Canteras y Transporte y Comunicaciones, la mediana de los salarios no alcanza a cubrir la canasta básica asignada a los hogares de ingreso más bajo (RD$13,757.75)”.

Asegura que la participación de la remuneración de los trabajadores en el producto interno bruto (PIB) viene disminuyendo en las dos últimas décadas. Destaca, en ese sentido, que para 1996 de cada RD$100 que producía la economía dominicana, casi la mitad (RD$48) se destinaban a remunerar a los trabajadores, pero en 2015 eran solo RD$27.

Fuente: El Dinero