Todo lo que brilla no es oro

Citando a Lucas cap. 8, verso 17, en la Nueva Biblia Latinoamericana se lee: Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz.” Fin de la cita.

Esta cita llegó a mi como respuesta de mi esposa a una conversación que sosteníamos sobre el juez norte americano Brett Kavanaugh, propuesto a una posición vitalicia a la suprema corte de justicia de los Estados Unidos por el presidente Trump.  El cual, después de una carrera impecable en el sistema de justicia norte americano se ha visto salpicado por un hecho que ocurrió en una fiesta de teenagers en los años 80.

Recientemente los periódicos y las redes sociales se han visto inundados de casos de incesto, violación, pedofilia y todo tipo de degeneración sexual cometidos por personalidades que, dentro de sus grupos sociales, por su investidura, los consideraban imposible, estando entre los últimos el del comunicador y mercadólogo Pablo Ross, el excanciller Donni Santana y el ex viceministro de la juventud Odalis Ledesma Hernández. Dos de estos que sin ser miembros de orden religiosa alguna se muestra en videos citando a Jehová o leyendo algún pasaje bíblico a uno de sus hijos.

Haciendo un juicio de valor, más que juzgar al ser humano en sí, sino haciendo un juicio de la acción, la pregunta que me llega es: ¿Qué lleva a un ser humano a realizar este tipo de acción, sobre todo más de una vez?. De seguro que no es su educación, ni siquiera lo es su nivel social y mucho menos el dinero, sino sus valores morales y el delirio de grandeza que da el estar en una posición de poder.

No importa cuan versado sea Usted, cuan educado, cuan culto. Existen personas en todos los estamentos sociales que desde que alcanzan una cuota de poder se destapa en ellos la megalomanía y se creen intocables y, nuestra sociedad está dormida ante todos estos ególatras que ella misma ha creado; ya sean sacerdotes en posiciones de obispos amparados en una sotana  que los separa de todos los demás dentro de su congregación, pastores, políticos o actores de cine y de televisión para no excluir a Bill Cosby y Kevin Spacy.

Cuidémonos de todo aquel que sale por televisión o se escucha a través de una frecuencia de radio, en especial de los que llegan a alcanzar posiciones tales como presidente de los Estados Unidos de Norte América.

Es hora de que volvamos al origen y eduquemos en valores dando menor importancia al tener y más importancia al ser; no todo lo que brilla es oro.

Por José A. Güílamo-Hirujo