Ya sea para aprovechar más el ocio de cada día o por alargar hasta altas horas de la noche la jornada laboral, lo cierto es que habitualmente convertimos nuestras horas de sueño en lapsos de tiempo flexible que extraña vez alcanzan las siete u ocho horas diarias recomendadas. Y, como no podía ser de otra forma, su faceta más extrema, la de pasar noches sin dormir, tiene efectos perjudiciales para la salud.

Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Uppsala ha permitido demostrar que una sola noche sin dormir provoca serias alteraciones en nuestro organismo.

La investigación se ha llevado a cabo con la participación de 15 jóvenes, cuyos organismos fueron analizados y comparados en dos situaciones totalmente distintas: después de una noche de sueño normal (unas 8 horas) y tras una noche en vela.

Para ello, en las mañanas posteriores, los investigadores extrajeron muestras de tejido graso y de sangre para analizar tanto la presencia de grasa como de otros marcadores involucrados con el metabolismo del sueño tras dos situaciones tan dispares.

Los hallazgos del estudio han permitido demostrar que, incluso una sola noche de insomnio puede ser realmente perjudicial para nuestra salud: según las muestras recogidas, una noche sin dormir provoca degradación muscular, un mayor almacenamiento de grasa y el incremento de nuestros niveles de cortisol, una hormona relacionada con el estrés.

Lo cierto es que estos resultados han permitido confirmar lo que otros estudios previos habían avanzado. No en vano, investigaciones llevadas a cabo con anterioridad señalaban que aquellas personas que duermen poco y tienen horarios irregulares corren un mayor riesgo de padecer obesidad y diabetes tipo 2.

No obstante, lo cierto es que el riesgo al que nos sometemos a causa del insomnio es mucho mayor que el de coger unos kilos por no dormir: al fin y al cabo, el insomnio también ha sido relacionado con el riesgo de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.