Unos 118 presos han muerto en lo que va de año en las hacinadas cárceles haitianas a causa de diferentes enfermedades como sida y tuberculosis, así como de malnutrición, según un informe presentado hoy por la Red Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos (Rnddh).

En declaraciones a Efe, el director ejecutivo de Rnddh, Pierre Esperance, culpó al Estado de la muerte de los reclusos ya que, afirmó, las autoridades “no hacen nada para mejorar la situación”.

El informe presentado por la organización de Derechos Humanos denuncia las deplorables condiciones de las cárceles de Haití, donde el 75 % de los presos aún no ha sido condenado, y donde persiste un régimen de impunidad.

Las prisiones haitianas tienen capacidad para 3.900 reclusos, pero actualmente cuentan con 11.839, quienes cuenta, a su vez, con 23 médicos, 62 enfermeras y tres auxiliares de laboratorio, y la Dirección de Administración Penitenciaria solo tiene un nutricionista.

“El mayor desafío que enfrenta el Servicio Penitenciario de Haití es el hacinamiento”, apuntó Esperance, quien señaló que las cárceles “reciben más de tres veces su capacidad”.

Aparte de algunas prisiones como la Cabaret y Fort-Liberté 2, todos los demás centros de detención enfrentan el problema del hacinamiento, incluso los de reciente construcción.

Según la información, los reclusos deben recibir al menos dos comidas balanceadas al día, sin embargo, la realidad varía de prisión a prisión.

Las prisiones geográficamente distantes de Puerto Príncipe, la capital, no reciben los alimentos a tiempo, por lo que muchos presos están desnutridos.